Cubierto de losas de talavera la Casa de los Azulejos es un emblema de la artesanía mexicana
María Eugenia Arreola de la Peña
22 de septiembre del 2022
Ciudad de México
El centro de la ciudad es una cápsula histórica en donde se puede apreciar lo que es la Ciudad de México colonial, porfiriana y moderna. La arquitectura, las calles peatonales, el sonido del organillero crean una escencia única. En la calle Madero en el centro histórico de la ciudad, se destaca entre un corredor de edificios una antigua casona cubierta de losas artesanales de talavera, su color azul cobalto resalta y contrasta con el cielo, esta es la Casa de los Azulejos. La Casa de los Azulejos es un ícono del centro histórico de la Ciudad de México. Construido en tiempos del vierreinato, la Casa de los Azulejos hoy alberga la cafetería Sanborns más antigua del país.
La Casa de los Azulejos se convirtió en sucursal de Sanborns después de la Revolución mexicana en 1919. La tienda ofrecía farmacia, dulcería, restaurante, además de una tienda. Un dato curioso sobre este Sanborns, fue el primero en instaurar una fuente de sodas en el país. Más de cien años después, la Casa de los Azulejos permanece con las puertas abiertas ofreciendo servicio de cafetería que sirve un delicioso menú mexicano durante desayuno, comida y cena; además mantienen su servicio de farmacia, dulcería y tienda como e la tienda original.
Frecuentado por miles de mexicanos a la semana, la Casa de los Azulejos es un típico spot en el centro de la ciudad. Entrevistamos a la señora Elena, ama de casa, quien estaba desayunando con su hija María en la Casa de los Azulejos, ella nos platicó que viene cada domingo con toda su familia para dar un bonito paseo en la ciudad, y más que nada para poder disfrutar a su familia.
Además de ser un bello monumento, el restaurante de Sanborns dentro de la Casa de los Azulejos se ha vuelto uno de los restaurantes icónicos de la ciudad.
Pero la Casa de los Azulejos no siempre fue un Sanborns
La casa de los Azulejos antes de ser conocida como tal, se le conocía como Palacio Azul. Fue construida en el siglo XVI y le pertenceció a los Condes del Valle de Orizaba por varias generaciones. Cuando recién fue construida la edificación no contaba con la decoración de los azulejos.
Cuenta la leyenda que el Palacio Azul pasó por una remodelación completa gracias al hijo del Conde del Valle de Orizaba. El Conde, había perdido las esperanzas de que su hijo hiciera algo de su vida ya que pasaba sus días enfiestando y malgastando su fortuna. El Conde le dijo a su hijo, “ Hijo, tú nunca irás lejos, ni harás Casa de Azulejos”, frase que resonaría sus oídos y lo impulsaría a convertir su hogar en la Casa de los Azulejos.
Otra de las teorías sobre cómo y cuándo se remodeló la casa es que la Señora Condesa en uno de sus viajes a Puebla se enamoró del estilo de la talavera poblana y decidió renovar su casa entera. Existen chismes y rumores que la “talavera” de la casa en realidad es cerámica importada desde China.
En 1881, el recinto se fue usado por el Jokey Club en donde la Casa de los Azulejos se volvió punto de reunión de los porfirianos eminentes. Tiempo después de la revolución mexicana, el edificio se rentó a los hermanos Sanborns.
Además de las artesanías de talavera en todas las paredes de la casa, la Casa de los Azulejos alberga murales de artistas reconocidos. José Clemente Orozco, grande muralista mexicano de la época de la revolución, pintó su obra Omniciencia en la pared de las escaleras principales de la casa. Sofía, estudiante de Comunicación de la Universidad Anahuac opina: “La casa de los azulejos guarda con ella muchas etapas de la historia mexicana, sus paredes y su arquitectura reflejan siglos.”
La icónica fachada de la casa de los Azulejos está forrada por losas de talavera traídas directamente desde Puebla en la época colonial. Sus diseños están compuestos mayormente de flores, firguras geométricas y formas orgánicas. Las paredes de talavera junto con la clasiquísima arquitectura novohispana crean una belleza estética inigualable.
Los azulejos no sólo son azules
Se podría asumir que la palabra “azulejo”, también conocida como sinónimo de las losas de talavera, se llama así por su brillante color azul, pero no. La palabra azulejo viene del árabe zuleig que significa ladrillo liso. La talavera y la palabra “azulejo” fue adoptada por los españoles tras la ocupación de los árabes. La talavera fue creada de manera accidental, los árabes tenían como propósito inicial imitar la cerámica asiática. Con su fracaso surge un nuevo arte plástico, la talavera, nacida en Bagdad durante el siglo IX.
En México a pesar de que la mayoría de los productos de talavera o azulejos son de color azul colbato, también se implementa el uso de colores como: amarillo, verde, terracota, negro y naranja.
A pesar de que el color dominante de la Casa de los Azulejos es azul, también se encuentran losas con diseños y toques de amarillo.
La talavera es Patrimonio Cultural de la Humanidad declarado por la UNESCO
La talavera nacional de Puebla y de Tlaxcala se declaro Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en diciembre del 2019. Los jarrones, vajillas, floreros y losas de talavera se comenzaron a producir en las regiones de Puebla y Tlaxcala desde los tiempos de la colonización española. La importación transatlántica de vajillas y productos de barro o cerámica era complicada para los españoles ya que muchas veces los objetos llegaban rotos.
Se preguntarán por qué en Puebla y Tlaxcala y no en cualquier otra ciudad del país, la razón es muy simple, los recursos. En las tierras de Puebla y Tlaxcala, se encontró arcilla y arena con la que se crea el barro que se utiliza para crear estas artesanías. El tipo de talavera que se hace en México es la talavera de tipo mayólica. La cerámica de tipo mayólica es un estilo europeo que se difundió en Italia y en España durante el siglo XVI en el que queda vidriada la cerámica.
De hecho, desde marzo de 1995 se le otorgó Denominación de Origen a la talavera mexicana. La denominación de origen asegura que cada artesanía es hecha en la región establecida, siguiendo un proceso determinado y siempre manteniendo la misma calidad de producto.
En los alredeores del centro histórico se pueden encontrar pequeños puestos en donde se vende artesanías de talavera. En la calle Dolores con esquina en Av. Juárez, entrevistamos a Jenny, una vendedora de joyería y alajeros de talavera nos cuenta que sus piezas son “producidas y traidas desde Puebla… cada semana el artesano viene a la ciudad para traer más mercancía”. Hoy en día la artesanía de la talavera se puede en edificios, platos, jarrones, utencilios, en todos nuestros alrededores.
La permanencia de la influencia española en México se puede vivir en muchos aspectos, pero en el centro de la ciudad se destaca por la arquitectura colonial. La Casa de los Azulejos es una atracción turistica y una obra de arte nacional que refleja los lazos culturales y artísticos entre México y España. Es un monumento desde 1985 y vale la pena visitar.
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